Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de octubre de 2012

Empoderamiento ciudadano


Antes de la democracia y de que la constitución reconociera a todos los individuos el estátus de ciudadanos, los derechos y libertades que hoy nos parecen "naturales" como el voto, reunión, libertad de expresión, etc, no existían más que para unos pocos privilegiados. Las clases populares no tenían derecho a intervenir en la vida política, ni siquiera de forma representativa. Eran oprimidos y siempre lo habían sido, ya fuese por el señor, el amo, el empresario, el rey o el obispo.
Estaban expuestos a una gran inseguridad y por eso los obreros, vecinos, estudiantes, artesanos, jornaleros desrollaron entre ellos fuertes vínculos y redes sociales, para protegerse y ayudarse unos a otros. Una desgracia sucedida a una familia del pueblo incumbía también a sus vecinos, que se volcaban en ayudar. Una desgracia sucedida a un obrero en la fábrica incumbía a sus compañeros, que se apresuraban a apoyarse (aunque los obreros fabriles conservaban la solidaridad como reminiscencia de un pasado cercano en el pueblo. La conciencia de clase la recuperó, pero la vida en las ciudades es un germen para el individualismo). La cultura popular era solidaria, tal vez por necesidad, tal vez por supervivencia.
Cuando a la cultura solidaria popular se le sumó una ideología emancipatoria como el socialismo, fue fácil que cristalizara en organizaciones de diversa índole, de manera que actuando juntos y coordinados, consiguieron un poder real que podían utilizar para mejorar sus vidas.
Cuando los obreros comenzaron a organizar las primeras huelgas, éstas no eran legales. Los obreros no tenían el derecho a organizarse en sindicatos ni convocar huelgas. El gobierno y los empresarios podrían decir en aquella época – Quéjense si quieren, pero deben respetar el marco legal, ¡no pueden saltarse las leyes a la torera! -. Si los obreros hubieran obedecido las leyes, tal vez hoy todavía tendríamos las condiciones laborales del S.XIX. Pero no lo hicieron. Desobedecieron, se enfrentaron a los palos, la cárcel y las balas para conseguir poner en pie una herramienta que en los años sucesivos ayudó enormemente al empoderamiento real de la clase trabajadora. Gracias a organizarse en sindicatos y a convocar huelgas, los obreros lograban intervenir en un área que hasta entonces era monopolio de los empresarios; la economía. En pleno auge del capitalismo industrial, los obreros eran capaces de detener la producción de forma indefinida. Evidentemente eso suponía un grave problema para el sistema capitalista que en esos años se basaba en la producción. Primero trataron de evitarlo utilizando su fuerza y la del Estado. Policía, pistoleros, represión, despidos... Pero las redes de los obreros, sus cajas de resistencia, apoyo mutuo y solidaridad, hacían frente con éxito a las agresiones estatales – empresariales. Los obreros, insignificantes individualmente o en pequeños grupos, tenían una fuerza descomunal al organizarse. Habían equilibrado la relación de fuerzas, se habían empoderado.
En los años siguientes la clase trabajadora consiguió muchas mejoras y derechos, no porque el gobierno se los concediera, sino porque conseguían arrancarlos. Habían logrado poder, y lo ejercían sin formar parte de gobiernos ni parlamentos.Crearon sus propias redes culturales, ateneos, escuelas libres, casas del pueblo, prensa, incluso estructuras económicas como colectividades y cooperativas.
La dictadura destruyó todas esas redes.
Con la llegada de la democracia, el Estado se asignó la misión de velar por los derechos alcanzados por los ciudadanos. Éstos sólo tenían que elegir a sus representantes en el parlamento, en los comités de empresas, en los consejos escolares, en las juntas municipales... De manera que las redes sociales ciudadanas, las organizaciones de base que constituyeron el poder real de los ciudadanos y que durante el franquismo trataron de sobrevivir en la clandestinidad, ya no tenían razón de ser. Se disolvieron y fueron sustituídas por organizaciones institucionalizadas de representantes. 
El poder real de los ciudadanos desaparece y se transforma en un poder transferido a quienes se supone que representan su voluntad.
Los años han demostrado que las organizaciones encargadas de representar los intereses colectivos no cumplen con su función. Ni los partidos políticos, ni los sindicatos (conviene recordar que sólo UGT y CCOO tienen el estátus de representativos a nivel nacional) son realmente democráticos aunque traten de aparentarlo, ya que las constitución les obliga (art. 6 y 7). Las bases son meras comparsas, y unas cúpulas áltamente burocratizadas deciden sin tener en cuenta más que sus propios intereses; fundamentalmente mantener cuota de poder.
Entonces los ciudadanos que antaño formaron grupos de base, quienes lograron enpoderarse y arrancar derechos, junto con sus descendientes nacidos ya en democracia y sin conocer otra cosa más que la representatividad, se desengañan. Exigen, no acabar con la democracia, sino más democracia, lograr ser tenidos en cuenta como en otra época lo fueron. Es decir, buscan empoderarse de nuevo, no metiendo a diputados en el parlamento, sino que los parlamentarios tengan que tenerles en cuenta para gobernar, nivelar la relación de fuerzas.
Lo que sucede es que cuando queremos hacer ésto nos encomtramos con una sociedad muy diferente de aquella que se empoderó gracias a sus vínculos y organizaciones. Porque el individualismo se ha impuesto de manera que pocos se sienten unidos a sus compañeros (no ya de oficina, sino trabajadores en general. No ya amigos de clase, sino estudiantes en general. No ya con el vecino de la puerta de al lado, sino con el barrio, etc). El vínculo social está roto y ha sido sustituído por la competitividad extrema entre nosotros. Puede que la clase obrera no exista ya tal y como la definió Marx, pero existe una diferencia fundamental entre quienes acaparan la propiedad privada, el capital, el poder económico, político e ideológico... Y aquellos que nacen con la obligación de vender su fuerza de trabajo (física o intelectual) para poder vivir.
Que no pueden siquiera decidir donde trabajan, sino aceptar el trabajo que se les ofrezca.
Que no tienen capacidad para decidir realmente sobre sus propias vidas y mucho menos sobre el rumbo del país, por mucho que la propaganda oficial nos diga lo contrario. 
El problema es que muchos nos lo hemos creído. Hemos asimilado la cultura, idología y argumentos de quienes tienen el poder, y creemos que para vivir mejor tenemos que competir con nuestro vecino en lugar de colaborar con él. El mercado ha colonizado todas las áreas que en su momento conquistaron los ciudadanos. Tanto la educación como los medios de comunicación, la economía, la cultura... Pertenecen al mercado.

La propaganda oficial es my poderosa y no para de repetir que democracia es votar, que si no estamos contentos cambiemos nuestro voto, que el estado de derecho no permitirá transgredir las normas, que los políticos son los representantes legítimos del pueblo, etc.
Pero no dicen que el poder real, aquel que no reside en el parlamento, lo acaparan otros grupos. Que los mercados, los grandes capitales, empresarios etc, se agrupan en lobbys, patronales y confederaciones sectoriales, y ellos no recurren al voto para conseguir lo que quieren. Tienen poder real y lo ejercen. Un poder real del que privan a los ciudadanos, y que muchos de nosotros nos lo negamos también o ignoramos siquiera la posibilidad de su existencia.
Por lo tanto el problema es doble.
      • Por un lado, los vínculos comunitarios están rotos, y los ciudadanos estamos mutando (como dijo Pasolini) en consumidores. Muchos ciudadanos no desean empoderarse, ni siquiera se lo plantean y si lo hacen no entienden para qué serviría. Ya hay otros – piensan ellos – que se encargan de éstas cosas. La política a los políticos. Yo lo que quiero es tabajo y recuperar mi nivel de vida. Comprar y consumir a tutiplen.
      • Por otro lado aquellos muchos que desean empoderarse de nuevo, están desorientados. Dan palos de ciego sin saber cómo adaptarse a la nueva realidad. Buscan las viejas organizaciones que en su momento sirvieron, pero éstas o no están o ya no son útiles. Piensan en nuevas formas de organizarse más allá de los paradigmas conocidos, pero esa es una difícil labor, y hasta ahora no se está consiguiendo satisfactoriamente.

SINDICATOS. En nuestro país existen muchos, algunos de ellos muy combativos, pero al igual que sucede con los partidos políticos, la representatividad de los trabajadores está institucionalizada en los sindicatos mayoritarios; UGT y CCOO. Al igual que sucede con PSOE PP en el ámbito de la política nacional, reciben prebendas y trato preferente por parte de la legislación, por lo que la libre competncia entre organizaciones queda totalmente viviada.
Con respecto a los grandes sindicatos, han perdido mucha fuerza debido a la desindustrialización, al auge del sector terciario, a la pérdida de la solidaridad y la conciencia de clase, la aumento de la población desempleada, a la división entre autónomos, temporales, fijos, funcionarios, precarios, subcontratados etc. Aparte hay que sumar los ataques que les han lanzado y les lanzan sistemáticamente desde el neoliberalismo político e ideológico con el fin de debilitar las organizaciones obreras para minar su resistencia en el proceso de desmantelamiento del Estado de Bienestar. A eso hay que sumar también la función reaccionaria que en demasiados casos hacen éstas organizaciones dentro y fuera de las empresas, tratando de conseguir votos en las elecciones a toda costa para que repercuta en delegados y representatividad (en mi pasado sindicalista he vivido las situaciones de listas pro empresas diseñadas por éstos sindicatos), y anteponiendo los intereses de sus organizaciones a los de la sociedad en general y la clase trabajadora en particular. A su pérdida del carácter revolucionario puesto que en el pacto social aceptaron el sistema capitalista, el crecimiento como máxima, la propiedad privada sin límites. Criticar el capitalismo sin criticar el crecimiento es una incoherencia.
El índice de afiliación es bajísimo, pero los trabajadores no se han desafiliado a los sindicatos para participar en otras organizaciones, sino que ha dado como resultado un vacío.

HUELGA: para convocar una huelga general, que es la única con fines emancipatorios globales, en primer lugar hay que contar (si no legalmente, sí de facto) con la convocatoria de las grandes centrales sindicales, y éstas sólo lo hacen cuando interesa a sus propios intereses. Aun así, cuando las convocan, tienen problemas para conseguir grandes índices de participación dado su gran desprestigio social.
Además la huelga es inasumible para muchos trabajadores que no pueden soportar económicamente más de uno o dos días sin salario.
En el sector servicios, la precariedad e inseguridad laboral hacen al trabajador mucho más vulnerable a las presiones del empresario. Al estar físicamente separados, los trabajadores no desarrollan el sentimiento de camaradería de las grandes inductrias (en la lucha de los mineros pude ver el último reducto de ese tipo de compañerismo y lucha abocado a la extinción).
Aunque la huelga lograra ser exitosa, hasta ahora en democracia no se ha convocado más de un día. Las leyes limitan mucho el derecho de huelga, ya que los servicios mínimos impiden que el país quede económicamente paralizado. Aunque supone perjuicio, las empresas se preparan para aguantarlo y al día siguiente paz y después gloria.

MANIFESTACIONES: al igual que sucede con el derecho a la huelga, que formalmente se reconoce pero en la práctica está capado, el derecho a manifestarse es similar. Primeramente, la debilidad de las organizaciones tradicionales dificultan la convocatoria masiva, el boicot de los medios de comunicación y su tergiversación de las causas e intereses ante la opinión público, priva a las manifestaciones populares de parte de su fuerza. Las leyes obligan a los manifestantes a respetar los lugares y límites que marcan las autoridades (que normalmente son el blanco de las manifestaciones), y el aparato represivo está siempre preparado para actuar implacablemente en cuanto alguien quebrante la normativa.
Aaun en el caso de que, como sucedió durante el movimiento 15M en 2011, se superen los obstáculos, el movimiento conecte con gran parte de la ciudadanía y se sucedan manifestaciones masivas... Aunque se pille a contra pie a los MMCC y no se atrevan a oponerse frontalmente al movimiento (al menos al principio, hasta que se recolocaron y contraatacaron destrozándolo a ojos de la opinión pública en cuestión de meses)... Su resultado es nulo. Es decir, las manifestaciones por sí solas no cambian realidades, no obligan a gobiernos a modificar su postura. Porque la tesitura en la que nos ponen es que si cumplimos las normas nos dejan manifestarnos, gritamos ante edificios vacíos y luego nos vamos sin cambiar nada. Si los ánimos se encienden y se decide a desobedecer, el aparato represor caerá con toda la fuerza de sus porras y pelotas de goma. Por lo tanto una manifestación es muy útil como comienzo, como pulso, como toma de contacto, como acumulación de energía. Pero una vez sucede hay que llevar esa energía hacia alguna parte, ya sea la revolución (si se consigue aglutinar a una parte importante de la población, cosa que es difícil enfrentándose al poder brutal de los MMCC) o la puesta en marcha de proyectos políticos ciudadanos de diversa índole. Si el 15M sacó a la calle a cientos de miles de personas sirve para calcular el potencial de participación y aceptación de proyectos.

En conclusión:
SINDICATOS: han de seguir existiendo, son una herramienta útil para lograr mejoras o más bien evitar agravios y ataques a los trabajadores tanto en las empresas como en las leyes. Pero ya no son las organizaciones que aglutinan a la mayoría de la población como sucedía con la clase obrera hace décadas.
HUELGAS: herramienta a seguir utilizando en las luchas sindicales y tal vez con carácter revolucionario si la situación de conflictividad social llega a ciertos límites y la gente está dispuesta a hacerla indefinidamente y saltandose las normas.
MANIFESTACIONES: útiles herramientas para tomar el pulso, para reunir fuerzas, pero mueren por sí solas si no se traducen en iniciativas que canalicen la energía.

viernes, 30 de marzo de 2012

Medios de Comunicación y #29M

Ayer volvió a pasarme.
Indignado por la reforma laboral y los recortes sociales que tiene pensado hacer el gobierno, decidí salir a la calle para manifestarme (no puede hacer huelga porque estoy en el paro). Ya que no quería ir con UGT y CCOO porque son unos desgraciados vendidos y corruptos, busqué en internet alguna convocatoria diferente, y encontré una que hacían varios sindicatos y organizaciones (como CGT, CNT, Solidaridad Obrera...) y la apoyaba el 15M. Me pareció buena idea ir a esa, que salía desde Legazpi a las 7.
Al llegar allí me sorprendió la cantidad de gente que había. No quiero dar cifras, pero seguro que éramos miles. Pensé en cómo se habrían enterado todas esas personas de la manifestación, ya que ningún medio de comunicación (de los que yo había visto) había hablado de ella.
Hicimos el recorrido hasta Neptuno de lo más tranquilo, casi no vimos presencia policial, las batucadas tocaban, los megáfonos lanzaban consignas... También había gente vendiendo latas de cerveza, o más bien tendría que decir que intentaban venderlas, porque la mayoría de la gente les decía - Lo siento, amigo, pero hoy estamos en huelga y no se consume -. Eso me gustó mucho.
La sorpresa me la he llevado al mirar los periódicos por internet ésta mañana y leer las crónicas sobre la huelga y las manifestaciones. Resulta que todo fue un sueño, la manifestación en la que estuve ayer nunca existió. Y no es la primera vez que me pasa, porque en Mallorca también he vivido esa experiencia varias veces. ¿Es que estoy loco? Ya empezaba a pensar eso, o que me estaban haciendo luz de gas, cuando encontré en el El País y La Razón sendas notas hablando de unos disturbios que se habían producido en Barcelona, y ahí sí figuraban las siglas que había visto yo. CNT y CGT. Claro, la mani existió en aquellos lugares en los que hubo disturbios, pero si es pacífica... ¿Para qué hablar de ella?
Desde aquí quiero enviar un saludo a todas aquellas personas que piensan que los medios de comunicación son un fiel reflejo de la realidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Todo es mentira

¿Dónde estás, Príncipe Vagabundo?
Ya no soporto estar lejos de ti.
¿Andarás por algún lugar lejano, viendo y escuchando a las personas, aprendiendo de ellas, enseñandolas a vivir...?
¿Cómo puedes hacerlo? ¿Cómo consigues soportarlo?
Yo ya tuve mi tiempo, no espero más. Aprendí todo lo que pude. Me enseñaste a vivir, o al menos eso creía yo. Cuando les conozco... Cuando veo dentro de ellos... Sé que todavía no estoy preparado.
Me ahogo en un mundo de cartón piedra, en el que nada es lo que parece y peor aún, nada ni nadie es lo que dice ser.

En mi país decimos que hay democracia, pero no es cierto. Cuando leo y pienso sobre ese concepto, capto su esencia y me gusta. Un sistema que se rige por la suma de las voluntades de todos. Una comunidad de personas que se preocupan por formarse e informarse para así poder decidir qué es lo que más interesa para el bien común. Ciudadanos que respetan a los demás y desean que sean tan felices como ellos.
Un sistema en el que nadie queda excluído, en el que existe separación de poderes para garantizar, por ejemplo, la imparcialidad de la justicia.

Dicen que todos nacemos con los mismos derechos y obligaciones. Dicen que somos iguales ante la ley. Pero es mentira.
Cuando cierro el libro y salgo de casa veo lo diferente que es la realidad. Un país de ignorantes que piensan que son libres y que cada cuatro años votan para elegir a los candidatos que la tele les ofrece. Veo un país donde quien nace pobre morirá pobre. Quien tiene padres ignorantes será ignorante. Veo un país donde cada uno va a lo suyo, donde reina el sálvese quien pueda, donde sólo importo yo, mi familia y mis amigos. Y no puedo soportarlo.

Todo es mentira.

Dicen que existen los derechos humanos, universales e inalienables. Dicen que los países occidentales, como el mío, los defienden a conciencia y tratan de implantarlos por el mundo. Exportan democracia a los países atrasados en el mismo contenedor que las armas para que se exterminen.
Roban tierras a comunidades lejanas y les someten a la miseria y la muerte para conseguir a buen precio sus recursos naturales. Son los mismos que salen en la tele diciendo lo contrario. Y me da mucho asco, no puedo evitarlo.

La política no importa, me digo a veces. Hay que creer en las personas.
Entonces salgo al centro y me emborracho de multitud. Camino entre las mareas humanas y les observo. Casi nunca solos. En pareja algunos, en grupo los más. Les miro y parecen felices. Seguros de sí mismos. Nadie está triste, nadie tiene problemas, salvo quienes no pueden ocultarlos.

Cuando conozco a cada persona por separado y le doy tiempo a confiar y soltarse un poco... En cuanto paso unas horas con ellos escuchándoles me doy cuenta de lo lejos que cada uno está del personaje que representa cuando sale de casa.

Gente llena de traumas, de miedos y complejos, de frustración e infelicidad. Narcisismo burdamente maquillado.
Busco algo auténtico, algo que sea real y que me salve, pero no lo encuentro. Porque todo es mentira.

Algunas noches de soledad trato de buscar consuelo en La Biblia. Pienso que en un libro sagrado encontraré autenticidad y trato de observar la vida de Jesucristo.
Ahora sabemos que existió, aunque no está tan claro que hiciera y dijera todo lo que en los Evangelios se cuenta. Aun así representa los valores cristianos, y acumula en una sola persona todas las virtudes que los seres humanos deberíamos tener para poder alcanzar una sociedad feliz y justa.
Eso es auténtico.
Cuando cierro el libro todavía tengo en la cabeza la imagen conceptual de lo que Cristo representa. Por eso salgo al mundo y busco entre sus seguidores. Espero encontrar los valores cristianos, o al menos al voluntad sincera de llegar a conseguilos. Pero por supuesto la realidad es otra. ¿Quienes son hoy en día los guardianes de la fe? La iglesia Católica, el Opus Dei, los Legionarios de Cristo. Gente mentirosa, falsa, violenta, egoísta, insolidaria, que provoca o se aprovecha del mal ajeno para lograr riqueza y poder. Todo eso en nombre de Cristo. Y no lo sopoto.

Asqueado de todo decido evadirme y me junto con unos amigotes para irme de jarana y emborracharme. Pero descubro que eso también es falso. Más aún si cabe. Los anuncios de alcohol prometen grandes sensaciones, diversión y sexo desenfrenado. Pero cuando pido una copa en cualquier discoteca me encuentro que lo que me sirven no es alcohol, sino eso que llaman garrafón, que está malo y provoca diarrea y dolor de cabeza al día siguiente. También es mentira. Igual que las risas y las máscaras de la fauna humana de la noche, que al día siguiente amanecen resquebrajadas y resecas.

Todo es mentira, y no lo aguanto más.

La publicidad nos ofrece productos fantásticos, que nos harán la vida mucho más fácil. Coches seguros y veloces. Teles con calidad HD, desodorantes que atraen a las chicas por arte de magia. Relojes que nos harán parecernos a Rafa Nadal. ¡Detergentes que nos dejan la ropa más blanca!
Compramos porque queremos ser personas de éxito; deseamos tan desesperadamente ser amados que nos creemos las promesas de la publicidad. Aunque al final nunca se cumplan, seguimos creyendo en ellas.
Como ese viaje a Punta Cana, en el que pensabas que ibas a conocer la República Dominicana, pero solo conociste un hotel en el que sevían mojitos y los camareros iban vestidos de manera exótica. Un día trataste de salir a dar un paseo y el recepcionista te adviertió. No lo haga, salir del hotel sería demasiado peligroso. Quédese en la mentira porque la realidad puede matarle.

Definitivamente todo es mentira. Pero no desisto en mi búsqueda de lo auténtico, de la verdad.
Encontré en la biblioteca a un indio que hablaba sobre el Yoga. Se llamaba Suami Vishnu Devananda, y me impresionó. Durante días leí y pensé en las enseñanzas que aquel hombre había escrito, y me parecieron auténticas. Quería aprender más y encontré una escuela llamada Sivananda, que seguía sus enseñanzas y era la derivación de la escuela que Devananda fundó cuando llegó a occidente.
El precio de las clases era muy caro, pero pensé que merecía la pena pagarlo para que alguien me enseñara las cosas que un libro no puede. Me sometí a algunas privaciones de más y gracias a eso pude pagar la cuota de inscripción.
En la escuela olía a incienso, había mucha gente que como yo comenzaba y otros que ya hacía tiempo que practicaban. Ataviados muchos de ellos con las vestmentas típicas del Yoga. Grandes cuadros con las caras de los fundadores (reconocí a Suami) colgadas de las paredes. CD´s, libros, camisetas, incienso y té a disposición del cliente.
Pasaron los días y me di cuenta de que también era mentira. No veía relación entre lo que leí en El Libro del Yoga y lo que encontraba en las clases de la escuela. Tuve paciencia, continué asistiendo y gastando dinero, pero allí no había maestros ni pupilos, sino monitores y clientes. El yoga del libro es el ideal, lo auténtico, mientras que el yoga de la escuela es lo real, el sucedaneo.
Paradojicamente en la realidad está lo falso; en lo ideal lo auténtico.

Tú me dijiste, Príncipe Vagabundo, que si me mantenía despierto y alerta encontraría la verdad. Pues cuanto más abro los ojos menos me gusta lo que veo.

Y reflexionando sobre todo esto llego a una conclusión. El mundo en el que vivo es de mentira porque las personas que lo habitamos también lo somos. Ya no somos turistas solamente cuando viajamos. Somos turistas 24 horas al día. Tal vez sólo cuando dormimos dejamos de serlo. Tal vez sólo cuando estamos en intimidad y conscientes de nuestro malestar dejamos de serlo. Tal vez sólo cuando lloramos nos permitimos ser nosotros de verdad.

Una sociedad de turistas no quiere cosas auténticas, sino souvenirs y decorados para fotografiar. Camisetas que acrediten que has estado en ese país, o en el festival de Benicassim, o que haces Yoga o qué se yo.
La realidad duele, puede ser dura y violenta. Cuesta tiempo y esfuerzo llegar a conseguir las cosas auténticas, y por eso los turistas la desprecian. Cuesta menos parecer que eres algo que serlo de verdad. Lo que importa es lo que los demás piensen de nosotros. Eso es lo que somos de verdad. Por tanto ¿Qué importa que sea falso?
¿Alguien aceptaría a un maestro que le exigiera cambiar su modo de vida, desapegarse de lo material, llevar una disciplina? Muy pocos.

En cambio la escuela Sivananda, así como las demás, está llena de clientes. Porque sólo necesitas tener dinero para pagar la mensualidad. A partir de ahí nadie te exige, no tienes que sufrir ni trabajar duro. Puedes hacer Yoga sin esfuerzo, pero por supuesto hay que aceptar que ese Yoga es de mentira.
Quieres ir a Republica Dominicana, pero no te atreves a salir del hotel por si te pasa algo.
Quieres ver leones pero no quieres correr el riesgo de que te coman.
Quieres ser bohemio pero no quieres pasar hambre y frío.
Quieres estar en forma, pero no quieres salir cada día a correr al parque porque llueve y hace frío.
Quieres ser cristiano, pero no quieres hacer voto de pobreza ni poner la otra mejilla.
No quieres esforzarte cada día de la semana. Prefieres pagar para tenerlo aquí y ahora, aunque sea mentira.
Y como dijo aquel joven iraní... ¡Todos somos turistas!

P.D. No amo al hombre por lo que es, sino por lo que puede llegar a ser.

domingo, 16 de octubre de 2011

CRONICA (S) DEL 15-O: ¡INDIGNAOS!

      Ayer por la tarde estuve en la manifestación del 15 – O en Madrid. Hace años que vivo fuera de la ciudad y no había asistido a las del 15M y 15J, por lo que me hacía ilusión ver qué pasaba en el foco de la indignación.
      Salí a las 17:00H desde mi barrio, uniendome a la llamada "columna noroeste" que bajaba desde San Blas. Ya de primeras me impresionó ver el grupo de unas 2.000 personas que bajaba ocupando toda la calle de Alcalá. Me uní a ellos y comencé a observar a la gente, supongo que en busca de "perroflautas". Pero no los encontré. No había ningún perro, ninguna rasta, y sí bastante gente joven, aunque también de todas las edades y de todos los estilos. Me gustó ver multitud de carteles y pancartas que no contenían nada más que lemas, unos más ingeniosos que otros, pero totalmente exentos de siglas, nombres de partidos, sindicatos o cualquier otra organización.
      Continuamos avanzando bajo un sol de justicia, cruzamos ventas y llegamos a la plaza de Manuel Becerra, donde se encontraba esperando un grupo de unas 200 personas con una pancarta que rezaba "asamblea popular de La Guindalera". Al paso de la columna, entre aplausos, vítores y el cantico de "de norte a sur , de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste" se unieron a nosotros. En ese momento no pude evitar emocionarme, se me puso la carne de gallina y empecé a corear con más fuerza los cánticos a favor de un sistema social más humano y en contra de la cada vez menos encubierta dictadura de los mercados.
       Me sentí de alguna manera hermanado con toda esa gente a la que no conocía de nada pero con la que estaba compartiendo algo a lo que se podría llamar comunidad.
      Cuando llegamos a la Puerta de Alcalá y nos disponíamos a encarar Cibeles nuestra columna se había triplicado por la cantidad de grupos que se habían unido por el camino. Al llegar encontramos la plaza abarrotada y las diferentes columnas que venían desde la Castellana y desde el Paseo del Prado que llegaban al mismo tiempo que nosotros.
       No me podía creer que hubiera tanta gente, tan diferente entre sí, tan pacífica, tan cívica. Y como mi cabeza no para nunca, comencé a pensar un par de cosillas. Una, que solo quienes estamos allí en ese momento sabemos lo que es el 15M. Es decir, la cantidad de personas que queremos que las cosas se hagan de manera diferente, y el tipo de personas que componen el movimiento.

      Al haber trabajado durante años en medios de comunicación conozco bastante bien cómo funcionan y la capacidad que tienen para magnificar, empequeñecer o desfigurar cualquier acontecimiento según les interese.
      Por poner un ejemplo: ayer al medio día estaba viendo el informativo de Antena 3 mientras comía. Dedicaron más de cinco minutos al derrumbe de las casas cueva de Almería, otros cinco a la erupción volcánica en Canarias, otros cinco al jugador del betis que quiere ser como Cristiano Ronaldo... Y 30 segundos mal contados a las manifestaciones mundiales del 15-O. Nadie podrá acusar a A3 de no dar la noticia, pero por el tiempo dedicado podemos interpretar la importancia de la que se la dota. Una nimiedad, que casi no llega al nivel ni de anecdótico.
       Continuando con mi modesto análisis de medios esta mañana me he metido en internet para ver lo que decía sobre la mani la prensa generalista.
      He comenzado por El País y me he encontrado un artículo destacado, como si dijeramos en portada, que hacía referencia al éxito masivo de las manifestaciones en España, y más concretamente en las de Madrid y Barcelona. Narran la crónica de la mani, lo que pasó en Sol, la performance, las pancartas en uno de los edificios de la plaza... Mas o menos lo que pudo ver quien allí estuvo. Diría yo que El País tiene una forma de manipulación más sutil.
       A primera vista parece que tratan el tema con objetividad y solo cuando lees más profundamente te das cuenta de que tratan de acercar el movimiento de indignados a los postulados de Rubalcaba o que reducen su programa reivindicativo a unas reformas leves del sistema electoral.
      Pero al no quedarme del todo satisfecho con la pieza de El País, quise ver qué decía un periódico diferente, y me metí en la página de La Gaceta. En su versión digital, el periódico de Intereconomía no habla del movimiento 15-O hasta muy abajo, y cuando lo hace sorprendentemente no habla de las manifestaciones de ayer, sino que dedica un artículo de opinión titulado "Indignados y antiglobalización: mismos perros distintos collares" a cargo de un tal Fernando díaz Villanueva. Y a continuación otro artículo cuyo titular dice "Un grupo de indignados ocupa un hotel abandonado en el centro de Madrid". Os recomiendo que leais ambos artículos con el estómago vacío para evitar males mayores. Yo personalmente, que estuve allí y conozco de cerca no solo este movimiento sino otros a los que el artículo define como extrema izquierda, no daba crédito a lo que leía. Un periodista ajeno a la realidad, frente al ordenador en la redacción del periódico inventándose una trama oscura sobre conspiraciones perroflauticas judeomasónicas, con una sonrisilla maligna en la boca y una idea en la cabeza. - Cómo le va a gustar esto a mi jefe. Si me piden un artículo que se cague en esta gentuza, yo me recago -. Vamos, que en La Gaceta el lema debe ser "Más papistas que el Papa".
       Y como última reflexión.
       ¿Es posible que alguien que lea este tipo de artículos se crea lo que ponen y adquiera una idea totalmente distorsionada de la realidad?
       La respuesta desgraciadamente es SÍ. 
       La siguiente pregunta sería. ¿La gente que se cree a pies juntillas lo que estos pseudoperiodistas les cuentan, es por profunda ignorancia e incapacidad de raciocinio o porque ideológicamente están metidos en su trinchera y la verdad les importa un bledo? ¿O tal vez porque son de ese pequeño y selecto grupo que se beneficia con el sistema tal y como está montado y por lo tanto no quieren ni de lejos que algo cambie? 
      La respuesta es: las tres respuestas son verdaderas.
      Conclusión. No es tan triste que tengamos periódicos y licenciados en periodismo del pelaje de LA Gaceta o Intereconomía como que haya una cantidad de personas de buen corazón que se dejan persuadir por ellos.

martes, 21 de junio de 2011

Obedecer los consejos del FMI, la UE y el BCE y/o entrar en default.

Mientras cenaba estaba escuchando el informativo nocturno de Radio Nacional de España. Y me he indignado (palabra de moda en estos tiempos que corren que de tanto usarla está perdiendo el significado). Es habitual que me enfurezca cada vez que veo un informativo en televisión o cada vez que leo la prensa generalista y mayoritaria. Los medios de derechas dan un discurso que por desaforado es poco creíble salvo para personas que quieran creerselo, como las beatas cuando escuchan misa. Pero los medios autodenominados progresistas y serios tratan la información de una manera más sutil y sibilina, pero igualmente malintencionada y destinada a producir desinformación en quien lo lee o escucha.

Es el caso del movimiento 15 M, la crisis española y el plan de rescate a Grecia. Os voy a narrar brevemente en qué consistió el informativo motivo de mi furia.

  • Comienzan haciendo una pieza sobre la últimas manifestaciones del 15 M. Dicen que están acampados en la plaza de neptuno para concentrarse mañana, en pijama, frente a la sede de la cámara baja para protestar contra el "pacto del euro". Centran la información en lo anecdótico de los pijamas y en el enorme despliegue policial que se ha llevado a cabo para evitar incidentes. Ilustran la pieza con las declaraciones de Zapatero, de Bono y de un alto mando del Partido Popular cuyo nombre y cargo no quiero recordar. En los cortes de voz dicen que hay que escucharles e incluso proponen aplicar medidas de transparencia en la financiación d los partidos tal y como piden los indignados. Pero que en nigún momento están dispuestos a cambiar nuestra democracia representativa por otra asamblearia o anarcodemocracia (esa perla es de Bono).
  • Después dan un par de noticias sobre Bildu y la polémica de los escoltas y los homenajes a etarras.
  • Y a continuación informan de unas declaraciones de la cancillera alemana y de un responsable del FMI que dicen que las medidas de ajuste que ha hecho España están bien pero tienen que ser más profundas y más valientes porque el peligro todavía acecha. En primer lugar una nueva reforma del mercado laboral. Y ponen un corte de voz de la señora Elena Salgado, ministra de economía, diciendo que espera que los inversores se den cuenta de que España está haciendo todo lo posible para ganarse su confianza y que hará todo lo necesario para garantizar que los mercados se queden tranquilos.
  • Más tarde, al llegar al bloque de internacional hablan de Grecia, del nuevo plan de ajuste que tienen que hacer para poder recibir la última partida del rescate económico de la Unión Europea y el FMI. El parlamento tiene que decidir si aprueba el plan (presumiblemente lo hará). Y mientras tanto miles y miles de personas se manifiestan en la puerta para decir NO. Nos ilustran con unas declaraciones del Señor Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, recordando que para salir de la crisis y evitar el default no existe ningún plan B. O sea, que hay que seguir recortando y empobreciendo a la población griega, tal y como manda la UE, el FMI y el Banco Central Europeo. Aunque entiende que a la población no le gusten estas medidas necesarias.

Los informantes nos dan estas noticias separadas en el tiempo y aisladas unas de otras, dando a entender que no están relacionadas entre sí. Que son hechos diferentes que no tienen que ver unos con los otros.

Con las mismas noticias, un periodista deseoso que que su audiencia entendiera un poco la realidad que le rodea, podría decir lo siguiente:

    • Que los manifestantes españoles del movimiento 15 M están protestando en gran medida para decirle al gobierno y a la señora Salgado que no queremos ganarnos la confianza de los inversores. Que no queremos que el FMI ni la cancillera alemana nos digan si estamos haciendo los deberes o nos ha quedado alguna para septiembre. Que la crisis la paguen quienes la provocaron y que si es el sistema capitalista el que genera las crisis habrá que cambiar de sistema.
    • También nos dirían que la crisis que padecemos en España, Grecia, Portugal, Irlanda, Italia etc., que admitimos que fue causada en gran medida (si no completamente) por la ambición de los especuladores y la banca, es exactamente la misma crisis. Y que esos banqueros de los que hablamos son los mismos a los que llaman inversores, y que también son los mismos a los que llaman banqueros, y que el gobierno español se afana por obedecer para recuperar su confianza.
    • Que el caso de Grecia SI es el mismo caso que el de España cualitativamente aunque no cuantitativamente, y que los cientos de miles de griegos que se manifiestan frente al parlamento en Atenas quieren lo mismo que los cientos de miles de Españoles que salieron a la calle el pasado domingo y que se manifiestan en la puerta del parlamento en Madrid.
    • Que cuando se habla de hacer caso a las recomendaciones de las instituciones financieras internacionales y de la Unión Europea se insinúa que en algún momento los gobiernos de los países se fueron por libre y tomaron medidas diferentes a las dictadas por dichos organismos. Y que eso es una absoluta falsedad, porque desde hace unos cuantos años las medidas económicas de los países de la unión europea se toman en bruselas y los respectivos gobiernos han obedecido siempre.
    • Que en el recurrente caso del corralito argentino, la gran catástrofe económica no vino causada porque el gobieno se apartó de los planes estructurales que les impuso el banco mundial y el fondo monetario internacional. El default vino causado precísamente por aplicar dichos planes a pies juntillas.
    • Que los mismos que provocaron la crisis y a los que se rescató con miles de millones de dinero público son los que ahora pretenden dictarnos las medidas que tenemos que tomar (y que nos perjudican enormemente al conjunto de ciudadanos) para ganarnos su confianza. Y que el FMI y el Banco Central Europeo son en realidad organismos no democráticos que representan los intereses de los inversores/banca/mercados.

Y Pienso; ¿acaso soy yo más listo que los instruídos y venerados periodistas y todólogos que aparecen en TV, hablan en radio y escriben en prensa? ¿Yo me doy cuenta de cosas que a ellos se les pasan por alto? Por supuesto que no. Lo que sucede es que son lo suficientemente listos para saber que quienes les pagan, los propietarios de los medios para los que trabajan, son los mismos a los que unas veces se les llama banca, otras inversores y otras mercados. Y como diría cualquier estómago agradecido, no muerdas la mano que te da de comer.

He dicho. Quien tenga oídos que oiga.

viernes, 27 de mayo de 2011

15-M: Zona Temporalmente Autónoma

       Lo dijo Hakim Bey en su libro Temporary Autonomous Zone. La revolución trata perpetuarse en el tiempo, mientras que la revuelta es temporal; dura lo que dura y luego se esfuma dejando tras de sí un pequeño poso de cambio en la experiencia de quienes la vivieron.
       Siempre a lo largo de la historia las revoluciones consumadas han acabado por pervertirse y reproducir las mismas relaciones de dominación que combatían, con la sola diferencia de algún pequeño cambio de nombres. La revuelta es el verdadero motor de cambio, precisamente porque no pretende perpetuarse; aparece, lo pone todo patas arriba y antes de ser derrotado/asimilado/institucionalizado... Desaparece para reaparecer más tarde en otro lugar y bajo otra forma.

       Eso es lo que Hakim Bey llama una zona temporalmente autónoma. La que pilla desprevenido al sistema y le derrota descolocándole, evitando entrar en su juego (cuyas cartas están marcadas) y obligándoles a ellos a correr detrás de nosotros, tropezando constantemente porque están a ciegas.
       Las acampadas que surgieron a partir del 15 M son para mí un claro ejemplo de zonas temporalmente autónomas. De donde parecía no haber nada surgió un movimiento sin líderes, horizontal, autogestionado y basado en la solidaridad y el apoyo mutuo. Pilló por sorpresa a todo el mundo. De ahí su éxito.

       Pero si la revuelta quiere perpetuarse y convertirse en revolución, fracasará.

       Por eso creo que es el momento de poner fecha de levantamiento a las acampadas. Y no verlo como un fracaso (en absoluto) sino como una acción concluída. Hemos ganado una mano al poder. Pero ojo, que manos hay muchas. El sistema ya está pensando en cómo contraatacar y por eso no hay que darle facilidades.
       Las acampadas ya no cuentan con el efecto sorpresa. Si continuamos a toda costa veremos su declive y triste final. Corremos el riesgo de confundirnos y entender los campamentos como un fin en sí mismo y no como una acción más dentro de un gran conjunto de ellas.

       En cambio hay una serie de cosas que pueden continuar sirviendo como infraestructura para preparar nuevas acciones. En éstos días se ha creado una organización fantástica y seguramente los mismos que la han hecho posible están sorprendidos. Sistemas informáticos, de gestión alimentaria, infraestructuras, legal, difusión... Hay que conservar esa organización y trasladarla a un lugar donde sea viable mantenerla a medio-largo plazo. Las plazas tienen fecha de caducidad. La calle tiene sus limitaciones. Hay que buscar un edificio (y no tener miedo de quebrantar la ley).
       La segunda cosa importante son las asambleas, que si se logran trasladar a los barrios y pueblos y hacerse periódicamnete pueden ser una gran herramienta de emancipación de los vecinos.

      Nuestra fuerza es la frescura, la imaginación, la originalidad, la rabia, el altruismo... Todas las cosas de las que los poderosos carecen. Utilicemoslas de verdad y no seamos como el músico que logra hacer un buen disco y continúa el resto de su carrera tratando de explotar la misma fórmula.

jueves, 19 de mayo de 2011

MOVIMIENTO 15-M: La Segunda Hornada Lista Para Salir

                       


   - Hay que ver la que están montando los jóvenes! -
          
          - Es que con esta juventud que tenemos...
                                   
                   - Anarquistas, antisistema, partidarios de la dictadura cubana, estalinistas, Segui... -


       Hace un par de días que llevo leyendo y escuchando cosas como estas en los medios de comunicación nacionales y también locales. Los creadores de opinión empezaron tratando de desacreditar al movimiento 15-M tachándolo de radical, utópico y antidemocrático. Pero parece que no les funciona así que han optado por decir que "los jóvenes" tienen razón en que el sistema electoral tiene que cambiar un par de cosillas y que esos "jóvenes" no son antisistema sino ligeramente reformistas. Hay que escucharles, cambiar algo y se irán a casa. Eso es lo que dicen los medios de comunicación. ¿Qué van a decir ellos si sus dueños son los mismos contra los que se ha levantado toda esta gente? Ese discurso me parece peligroso por dos razones.
  • La primera porque elude el hecho de que la mayoría de gente que está allí SÍ es antisistema en el sentido de que culpabilizan al sistema capitalista de nuestra situación de falsa democracia, crisis e injusticia social. Critican que los dos grandes partidos (y no solo ellos) están al servicio del poder económico (es que me da cosilla llamarlo capital). Y el sistema no es más que la dictadura del dinero.
  • Por otro lado, el hecho de que siempre añadan la coletilla de "los jóvenes" pretende hacer que la ciudadanía en general no apoye la movilización. Quieren evitar lo que realmente sería peligroso para ellos: que la segunda hornada saliera a la calle y se sumara a los que están ahora. Ahí sería cuando el movimiento podría ser difícil de neutralizar.
       Yo he estado viendo desde hace semanas cómo en Palma un grupo de gente ha estado preparando el terreno para llegar a la manifestación del 15 de mayo y a la movida que ahora mismo está sucediendo en la Plaza de España. Conozco a algunos de ellos y he estado informado de sus avances, y de que se reunían todos los sábados a las 18:00 H en Pza. De España sin pasar de ser cuatro gatos. Yo no podía acudir por motivos de trabajo y por eso y otras cosas les daba mi apoyo moral pero no formaba parte activa en el movimiento en ciernes.

       Ahora veo lo que está sucediendo en toda España y me sorprende. Sinceramente no me lo esperaba. Y me encanta. No ya por lo que se pueda conseguir de cara a las elecciones del 22 (dudo que se acabe con el bipartidismo) sino por la experiencia de autoorganización y de lucha que mucha gente está acumulando. De cara al futuro.
Ayer por la tarde pasé un rato por Plaza de España y estuve participando en un debate improvisado. Improvisado, que no desorganizado, porque allí había alguien que tomaba turno de palabras, alguien que moderaba... Y todo el mundo se respetaba mutuamente.
Estabamos unas 150 personas en círculo, opinando cada uno sobre lo que habría que hacer en las proximas elecciones (no votar, votar en blanco, a partidos minoritarios...), lo que habría que hacer después del 22 (todos coincidíamos en que el movimiento debe continuar), o el contenido de cambio social que habría que dar a las reivindicaciones.
Y tengo que decir que me agradó ver la cantidad de personas diferentes que allí nos reunimos, con ideologías e ideas diferentes, con criterios a veces contradictorios, pero unidos por la repulsa al bipartidismo, al sistema democrático representativo y sobre todo al sistema económoco que lo domina todo.

       Pensé en quedarme a pasar la noche con ellos, pero no lo hice. Regresé a casa caminando y con una sensación agridulce, con una especie de nudo en el estómago. Por un lado pensaba – Qué bonito lo que he visto y qué grande lo que está pasando! - . Y por otra me criticaba – Debería haberme quedado con ellos, mojarme, participar activamente - .

       Al llegar a casa encendí la radio y me quedé escuchando una tertulia que hablaba sobre el tema. Unos estaban a favor, otros en contra, pero todos estaban de acuerdo en calificarlo de "movimiento de jóvenes", ignorando todas las pruebas que demuestran que no es así. Pero me sucedió una cosa muy curiosa. Al escuchar que el movimiento es de los jóvenes sentí una especie de liberación interior. Mi no participación en el movimiento, que me había venido comiendo la cabeza de camino a casa, se esfumó. Como en una especie de – ah vale, que es cosa de los jóvenes, ahora les toca a ellos, no es cosa mía – Me liberé de mi obligación moral de estar allí y defender lo que considero justo. Detecté el engaño, la manipulación que hay detrás de esa coletilla que usan los medios. Tienen miedo de que toda la sociedad se una. Quieren limitarlo a los jóvenes, a los que luego podrán aislar y reprimir. Y para ello pretenden "licenciar" moralmente a quienes no lo somos tanto, para que pensemos que no es nuestra guerra. Pero sí lo es.

       Y entonces pensé en esto de la segunda hornada.

       Cierto es que han sido mayoritariamente jóvenes quienes han impulsado este movimiento. No podía ser de otra manera, son quienes tienen más energía, sufren la crisis más que nadie e históricamente han sido el motor del cambio. Pero no podemos dejarles solos. Y es ahora cuando toca que todos los que hemos estado siguiendo el movimiento 15 M a cierta distancia nos involucremos de verdad y demos un sentido realmente amplio a la lucha por la democracia.

     A todos los viejos sindicalistas, los que corrieron delante de los grises, los artistas, músicos callejeros, inmigrantes, amas (y amos) de casa, padres y madres de familia, votantes moderados, independentistas, payeses, cooperativistas, autónomos, obreros del metal.... 
 
¡ACUDAMOS A LA PLAZA DE ESPAÑA! ¡PARTICIPEMOS EN LAS ASAMBLEAS!
¡HAGAMOS EL CAMBIO POSIBLE!

viernes, 18 de marzo de 2011

LA ONU DECIDE INVADIR LIBIA. LUZ VERDE AL SAQUEO

      En el día de hoy hemos sabido que el consejo de seguridad de la ONU ha decidido emprender acciones armadas en Libia. El eufemismo que utilizan en este caso es imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia para proteger a la población civil. Eso significa bombardear el país árabe hasta destruir todos sus sistemas de defensa antiaérea y radares, y luego sobrevolar el cielo libio para evitar que lo hagan los aviones de Gadafi. Osea, que de exclusión aerea nada de nada. Se puede volar, pero solo quienes nosotros digamos.

      Recluído en mi pequeña guarida mallorquina, y sin más información que la que proporcionan los medios de comunicación sumada a mi espíritu crítico, me vienen a la cabeza un par de cosillas. Y es que no me fío un pelo ni de los yanquis que ya llevan un par de semanas con tropas desplegadas en el Mediterraneo, ni de los intereses humanitarios de las Naciones Unidas, la OTAN y la Liga Arabe (permanentes lacayos de occidente).

      Desde que empezó la revolución en Libia he estado escuchando noticias diciendo que no había información de lo que estaba sucediendo. Todo era muy confuso pero ya se aventuraban a decir que el pueblo se había levantado y que Gadafi estaba acorralado y al borde de la derrota. Eso podría ser cierto. La población no se sentía a gusto con el régimen, pasaban hambre y viendo lo de Egipto, Túnez y otros países árabes, pues se liaron la manta a la cabeza.
      A partir de ese momento la información que daban las agencias de noticias internacionales (de las que se nutren casi todos los medios españoles) no venía expresada en tiempo presente ("sucede que...", o "está sucediendo que...") como se hace la hablar de un hecho ocurrido, sino que la expresaban en condicional o en prospretérito ("sucedería que..." "estaría sucediendo que...") con lo que la información empezó a basarse en suposiciones. A mi entender nos estaban montando una película basada en hechos reales. La parte real es que hay disidencia en Libia, se han levantado contra Gadafi, y este se defiende y se niega a entragar el poder. A partir de ahí nos han estado contando una historia que puede no tener mucho que ver con la realidad.
      Después de que los rebeldes tomaran supuestamente la mitad del país bajo su control, y que Gadafi, desesperado, empezara a bombardear y a utilizar armas químicas contra manifestantes desarmados y población civil, las potencias occidentales decidieron no intervenir. En los días siguientes las tropas fieles al dictador comenzaron a reconquistar pueblos y ciudades (y supuestamente pasando a cuchillo a los rebeldes capturados) hasta casi poner cerco a Bengasi, la última ciudad rebelde. Es decir, que la rebelión ha sido sofocada y los rebeldes están a punto de rendirse. Gadafi ya ha decidido dejar de bombardear (en el caso de que lo estuviera haciendo) básicamente porque ha vencido. Si las ciudades están bajo su control es inútil bombardearlas. Sólo queda una, y recuperarla es cuestión de horas o días.

      Y ahora es cuando llegan los paladines de la libertad, los enviados por el arcángel San Gabriel para ayudar al sufrido pueblo Libio. ¡Con todos los medios que sean necesarios!- Dicen los portavoces de la ONU y la OTAN-. ¡Hay que intervenir en cuestión de horas!- Dice el portavoz francés-. Y lo harán. Van a invadir Libia. Y no para liberarla sino para controlarla. No olvidemos que el petroleo está muy caro.

      Ahora digo yo. ¿Por qué no ayudaron a los rebeldes cuando supuestamente tenían medio país en sus manos y el ejército de Gadafi desertaba para pasarse a las filas de la revolución? En ese momento habría bastado un pequeño empujón para que el pueblo libio se hiciera con el control del país y Gadafi saliese tarifando.  No lo hicieron. Esperaron a que los rebeldes estuvieran arrinconados y casi derrotados. Digo casi porque de alguna manera tienen que justificar que intervienen para ayudar a la rebelión. Tiene que seguir viva aunque moribunda. Si han esperado tanto es para garantizar que son ellos los que expulsan a Gadafi, y no el pueblo libio. Por lo tanto serán ellos quienes "supervisen" la transición libia y la legitimidad de las futuras elecciones democráticas. No se irán de Libia hasta garantizar un gobierno "democrático" pro occidental que no de problemas, tenga al pueblo controlado y garantice el suministro de materias primas, que al fin y al cabo es lo que importa a toda ésta manga de cabrones.

      Si los rebeldes libios lo hubieran conseguido ellos sólos, no habrían permitido interferencias extranjeras posteriores. Pero si están al borde de la derrota y son los extranjeros quienes les liberan... Ahí la cosa cambia. Les van a deber algo, y tendrán que devolverlo con intereses.
Hoy sale en la prensa una foto de rebeldes celebrando la decisión de la ONU de intervenir. Es natural que se alegren, porque en ello ven su última esperanza de victoria. Pero tal vez en el futuro comprobarán que han cambiado simplemente a un tirano por otro.

sábado, 12 de marzo de 2011

Viaje por el mundo árabe, viaje al pasado de USA

      Yo no os puedo decir qué está pasando realmente en Libia, ni en Egipto, ni en Túnez. No tengo la menor duda de que algo está estremeciendo a las sociedades del mundo árabe, pero sería aventurarme demasiado querer conocer la verdad.
      Los medios de comunicación en cambio tienen una versión clara y homogénea al respecto. Nos dicen que los pueblos se han cansado ya de sus dictadores y gracias a Facebook y a Tweeter se han organizado para expulsarles. Y el mundo lo aplaude. ¡VIVA LA DEMOCRACIA! ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA FACEBOOK!  USA y la UE no han querido intervenir militarmente (al menos de forma oficial), y hoy condenan a los mismos tiranos a los que hace unos meses invitaban a cenar y se fotografiaban con ellos amistosamente. La ministra de defensa española (la Chacón) hizo unas declaraciones diciendo que tal vez nuestro gobierno, así como la UE, se había equivocado al ser demasiado indulgente con algunos presidentes (refiriendose en ese caso a Mubarak). Y yo me parto el culo de risa. Miro a mi alrededor esperando que la gente esté tirada por el suelo descojonándose de la puta ministra. Pero no es así. Parece que muchos se lo están creyendo. ¿¿CÓMO?? Han esperado hasta que los presidentes estaban acabados para retirarles su apoyo. ¿Por qué no se plantea la ministra si no estará siendo demasiado indulgente también con otros presidentes y regímenes a los que todavía no se ha expulsado de su sitio? Estoy pensando en Colombia y en Mexico, pero podemos hacer una lista mucho más larga.
      En estos días toca Libia. Lo intentaron con Irán pero no ha debido funcionarles ya que han dejado de hablar de ello. Sí, ahora toca Libia. Nos dicen que no se sabe bien qué sucede pero que al parecer Gadafi bombardea a la población civil que se manifiesta pacíficamente. Que hay rebeldes armados que toman ciudades. Y que el ejército retira su apoyo al dictador pero que éste aún podría tener fuerzas leales suficientes para hacer una contraofensiva. ¡Podría estar empleando armas químicas contra población civil!... Y mientras tanto el petroleo sube, y el litro de gasolina se pone a 1,33 euros y subiendo. ¿"Tendremos" que intervenir?

      Para poder entender un poco más el presente conviene mirar al pasado. Por eso os quiero recomendar un libro de Howard Zinn llamado "Una Historia Popular del Imperio Americano". En concreto la versión en cómic que se ha publicado junto a Mike Konopacki y Paul Buhle.
El libro se publicó en los años 80 por el historiador Howard Zinn con el objetivo de proporcionar a la población norteamericana una versión de la historia al margen de la oficial. En los libros de historia de las universidades norteamericanas no se podía encontrar nada que hablase las luchas sindicales de los mineros americanos y cómo fueron aplastadas a sangre y fuego por el ejército. En ese momento Zinn pensó que alguien tenía que escribir la otra historia. La oscura y tenebrosa. La que ayudase a los comedores de fast food a salir de la ignorancia.
Recomiendo en éste caso el cómic porque puede leerse en dos tardes (cuando empiezas a leerlo no quieres parar) y tomar una visión global de lo que han sido las intervenciones de EEUU dentro y fuera de sus fronteras. Se puede ver de una forma clara y documentada cómo todas las intervenciones de los marines en el extranjero se vendieron a la población con excusas falsas. Los medios de comunicación y el gobierno daban una versión ficticia sobre los hechos, la población mayoritariamente se la creía y apoyaban la invasión. Cuando lo que había detrás era siempre lo mismo. Defender los intereses de la élite dominante; la empresas multinacionales.
      Saber cómo se manejan los gobiernos. Entender que la prensa puede estar mintiendonos descaradamente y que las causas de fondo pueden ser muy diferentes de las que nos venden, nos ayudará, si no a conocer lo que pasa realmente en el mundo, sí al menos a ser un poco más inmunes a la manipulación.
Consigan el libro, leanlo e indignense. Es la humilde recomendación de La Chabola Errante.

viernes, 11 de febrero de 2011

KRISHNAMURTI, EL GATO Y EL MIEDO

       Era el tiempo en que Krishnamurti, siendo adolescente, vivía todavía en la india.
Aún no había sido descubierto por la Sociedad Teosófica y convertido en el Vehículo del mundo. Al ensimismado y ocioso jovencito le gustaba pasear solo y contemplar las nubes, los árboles y a los animales. De la observación de la naturaleza extraía sus enseñanzas.

       Una soleada mañana asistió a un hecho que le hizo meditar durante largo rato. En una pequeña finca a la que había llegado buscando algo de fruta que le refrescara del caluroso día, había un pozo cuya parte superior estaba tapada con tablones para evitar que por accidente alguien pudiera caer en el agua.
Sobre las tablas se encontraba un gato gris, gordo y perezoso, tumbado plácidamente al sol. Había hecho del pozo su hogar.
Krishnamurti se sentó a cierta distancia del gato, bajo una higuera, y le observó en absoluto silencio. El gato era consciente de la presencia del joven pensador, pero no por ello cambió su posición sobre las tablas. Panza arriba se encontraba bien.
Allí se quedaron un rato, con el rumor de la brisa agitando las ramas y el insistente quejido de las chicharras ocultas en el pasto seco como únicos sonidos.

       Entonces apareció un perro por el otro lado de la finca. Era un ejemplar blanco y bastante grande, aunque se encontraba famélico y se le veía vagando sin ningún rumbo fijo, olisqueando aquí y allá en busca de algo que llevarse a la boca.
Krishnamurti observó que el gato se había dado cuenta de la presencia de un intruso en su territorio, pero el perro estaba todavía lejos y no suponía un peligro para él, que se encontraba a cierta altura sobre las tablas del pozo; por lo que continuó tumbado tranquilamene en la misma posición panza arriba.

       Pero el perro, en su infructuosa lucha contra el hambre y el aburrimiento, se fue acercando hacia la zona donde se encontraba el felino, y se detuvo a unos quince metros de éste, olisqueando lo que podría ser la madriguera de algún pequeño roedor.
Krishnamurti, oculto bajo la sombra de la higuera y cada vez más interesado por lo que estaba viendo, se dio cuenta de que por un momento las orejas del gato se habían puesto tiesas. Los sentidos le informaron de que su enemigo acérrimo se estaba acercando, pero como todavía estaba suficientemente lejos, se permitió continuar disfrutando de su baño de sol.
       Fue entonces cuando el perro se percató de la presencia del gato sobre el pozo, y se acercó moviendo el rabo para olisquearle. En ese momento el gato abandonó la relajada actitud que había tenido hasta entonces y se puso tenso. Erizado y bufando endiabladamente, suponía una imagen espeluznante y aterradora. Eso pensó Krishnamurti, y algo parecido debió observar el perro porque dio media vuelta y salió por donde había venido, sin intentar asaltar la fortaleza felina.

       Krishnamurti continuó un rato más sentado bajo la higuera meditando y diciéndose a sí mismo lo que muchos humanos podríamos aprender de los animales. Porque el gato, aun sabiendo que el perro estaba cerca y que podría suponer una amenaza para él, no modificó su actuación ni se puso tenso hasta que el perro se había acercado tanto que suponía un peligro real. En cambio los humanos sentimos miedo de riesgos que son posibilidades remotas o incluso ficticias, y nos atemorizamos tanto ante su idea que modificamos nuestra conducta para evitar los peligros que están en nuestra mente.

       He querido recordar ésta anécdota de Krishnamurthi porque en el próximo programa de La Chabola Errante hablaremos sobre el miedo, y el pensador que nació indio y murió sin nacionalidad será una de las figuras que nos acompañarán con sus enseñanzas.


martes, 7 de diciembre de 2010

PRÓXIMO PROGRAMA: INDIVIDUO VS MASA

       Dicen que Ortega y Gasset era un fascista. Se le acusó de apoyar la dictadura de Franco, y aun hoy ha pasado a la historia como un pensador reaccionario, machista, despótico.
       Pero no es así. Ortega fue un librepensador, y esa extraña categoría de personas no puede inscribirse en ningún bando, sencillamente porque no admiten dogmas.
       Los más valiosos dentro de nuestra especie suelen quedarse aislados, en un limbo espacial entre las derechas y las izquierdas. Vilipendiados o aclamados según apoyen el dogma o lo ataquen.
      Ortega se decantó en un momento dado por Franco, aunque eso no termina de ser del todo cierto. Más bien habría que decir que apoyó el levantamiento del 18 de julio en un afán por poner orden.
       A Ortega le aberraban las masas que durante la república trataban de erigirse como conductores del destino del país. De hecho en uno de sus libros más famosos, “La rebelión de las masas”, disecciona éste fenómeno por el cual millones de personas ignorantes y embrutecidas se negaban a aceptar un orden. Todos querían tener el mismo derecho a opinar y a decidir, independientemente de lo capacitado que cada uno estuviera para ello. ¿Significa eso que Ortega no creía en la democracia? No lo creo. Más bien no creía en las masas descontroladas. Y yo tampoco creo en ellas.
       La democracia puede ser un buen sistema de gobierno, pero para que se desarrolle plenamente hay que fomentar una serie de circunstancias. La primera de ellas es que si el pueblo es soberano, tiene que estar informado correctamente de los asuntos que le afectan, y no desinformado y manipulado por los medios de comunicación. En segundo lugar y si cabe más importante, el pueblo soberano debe estar interesado en ejercer dicha soberanía. Tiene que estar formado o dispuesto a hacerlo. Debe tener la voluntad y la posibilidad de emplear tiempo y esfuerzo en la gestión de la res pública.
La España del 36 era una España embrutecida, demasiado controlada por la iglesia, que tenía el monopolio de la educación.
       Existía un parte de la población que deseaba con todas sus fuerzas salir de aquella situación. Sobre todo obreros que querían formarse y burgueses liberales que deseaban ayudarles a emanciparse. Las escuelas laicas, los ateneos, los círculos culturales obreros llevaban años haciendo un gran esfuerzo por sacar a las masas trabajadoras de la ignorancia. Les estaban enseñando a leer y escribir y a abandonar el dogma irracional eclesiástico para sustituirlo por las nuevas corrientes de pensamiento racional como era por ejemplo el evolucionismo de Darwin. El camino era el adecuado, pero no dio tiempo a recorrerlo.

       En 2010, a las puertas ya de 2011 hay muy poca gente en España que no sepa leer y escribir, pero el analfabetismo clásico se ha sustituído por un nuevo tipo que se llama analfabetismo funcional. Es decir, que se puede leer un texto pero no se es capaz de asimilar lo que el texto significa. Tenemos universitarios que no saben nada de nada. Tenemos bibliotecas llenas de libros que nadie tiene interés en leer.
Yo, como Ortega, tampoco quiero que las masas ignorantes y embrutecidas dirijan mi destino. No me llaméis reaccionario, o hacedlo si queréis, pero por lo menos voy a explicarme. Haced la prueba vosotros mismos. Id un domingo por la tarde al festival park, o a cualquier centro comercial de cualquier ciudad. Os encontraréis a multitudes adocenadas que no son capaces ni siquiera de decidir qué película quieren ir a ver al cine. Me diréis con mucha razón que esa gente en realidad no decide nada porque la democracia es mentira y al final los políticos y sus accionistas son los que parten el bacalao a su antojo. De acuerdo, pero los millones de hombres masa lo avalan. Votan en las elecciones y se mantienen sumisos sin hacer nada para que un sistema absurdo e injusto pueda cambiar. Dan legitimidad a los gobernantes, y durante los siguientes cuatro años pierden todo interés en participar de la política.

       Volviendo al caso de Ortega, hay que decir en su defensa que tuvo un gesto que solo puede estar a la altura de un espíritu muy elevado. Tras apoyar el golpe y Franco ganar la guerra, Ortega queda situado como filósofo del régimen, como una especie de Fernando Savater actual. Alguien que se llevaría los laureles y los premios, que publicaría sin parar, etc etc. Pero en cambio, viendo la barbarie que Franco estaba haciendo. Viendo que el régimen se aliaba con la iglesia más rancia y que no iba a sacar al país de la barbarie sino todo lo contrario, no dudó en retirarle su apoyo. Y lo hizo públicamente. Admitió que se había equivocado apoyando a Franco, con las consecuencias que eso tuvo.

       Hoy hablamos de Ortega porque en el próximo programa de LA Chabola Errante vamos a tratar el tema de las masas, desde un punto de vista psicológico y social, para poner al descubierto lo fácil que es manipularlas y lo que cambia un hombre o una mujer cuando pasa de ser un individuo a formar parte de una masa. Ortega será unos de los personajes que nos ayudarán a hacerlo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

EN DEFENSA DE LOS CONTROLADORES AÉREOS

      Los controladores aéreos la han liado parda.

       Desde el viernes los medios de comunicación no hablan de otra cosa. Aquellos que deberían informar objetivamente a la ciudadanía acerca de los acontecimientos extraordinarios que estamos viviendo, se deshacen en elogios a la "huelga encubierta" de los controladores, añadiendole adjetivos como "salvaje", "irresponsable"... Opiniones (mayoritarias o no) que no deberían aparecer en las secciones de información.

       Tenemos en la historia tres partes en las que inciden casi todos los medios de comunicación:
    • Los controladores se ponen de acuerdo para hacerse los enfermos y no acudir al trabajo, por lo que se produce el caos y el espacio aereo español tiene que cerrarse.
    • Hay muchísimos ciudadanos que están afectados por esta medida de los controladores, quedando atrapados en los aeropuertos y sin poder viajar.
    • El gobierno, que SIEMPRE mira por el bienestar de sus ciudadanos no puede permitir la situación y declara el estado de emergencia, recogido por la constitución pero que nunca se había utilizado en democracia. Si los trabajadores no vuelven a sus puestos de trabajo pueden ir a la cárcel. Se les acusaría de desobediencia.


       En cambio no he escuchado mucho hablar de las causas de la revuelta de los controladores. Se da por hecho que como son un colectivo que gana muchísimo dinero al año y que tienen unas condiciones buenísimas de trabajo, solo se mueven por mantenerlas en momentos en que el ministerio pretende rebajárselas un poco para ajustarlas al resto de asalariados españoles. Por parte del gobierno y de los medios afines a él, se hace mucho hincapié en la actitud egoísta de un colectivo que solo mira a su propio ombligo.

       Pero ¿no ha sido en estos días cuando el señor Zapatero ha anunciado que para luchar contra la crisis y conseguir un poco de dinerito para las arcas españolas va a privatizar los aeropuertos? Se habla de la privatización como si no conllevara nada. No se nos informa adecuadamente de las consecuencias que tiene para los ciudadanos. Los trabajadores sí lo saben y ya han manifestado su oposición a la medida (en el aeropuerto no solo trabajan controladores) porque saben que eso les supondría mucha más precariedad laboral. Además la gestión no mejorará porque las empresas privadas primero mirarán por sus beneficios y luego por la calidad del servicio, mientras que en una empresa pública es al revés.


       De hecho UGT, CCOO y USO habían convocado huelgas (de esas que hacen ellos de paramos media hora justo a la hora en que molestemos menos pero que vengan los medios a hacernos la foto y graben a Pelarda quejandose por lo mal que va todo en el aeropuerto.

       Lo que pasa es que los controladores tienen su propio sindicato, en el que están afiliados prácticamente la totalidad del colectivo. Así funcionan de forma coordinada, como un bloque, y la decisión que toman la llevan hasta el final sin fisuras.
Han decidido enfrentarse al gobierno en una batalla abierta y han ido en bloque. Han decidido hacer una "huelga encubierta" porque las huelgas legales con 100% de servicios mínimos no sirven para nada.
      Los controladores aéreos están teniendo los cojones y ovarios para hacer lo que no se han atrevido a hacer el resto de trabajadores de éste país de pandereta. Responder contundentemente ante una agresión del gobierno y de eso que ahora llaman "los mercados" y que no deja de ser la gente que tiene mucho dinero y poder. Las grandes empresas.
      A nosotros nos metieron una reforma laboral, nos bajan el sueldo y nos suben los impuestos. ¿Y qué hacemos? Una huelga general que fue un chiste.
Viendo el éxito y la escasa oposición que tuvo el primer paquete de medidas anti crisis, ZP decide sacar el segundo, con lo de las privatizacioines y la reducción de impuestos a las empresas entre otras cosas. Un colectivo se opone como tendríamos que haberlo hecho todos. ¿Y qué hacen las masas de trabajadores españolas? Cagarse en ellos y ponerse del lado del gobierno.

      Vuelvo a dar mi pésame a todos esos ciudadanos que están bloqueados en los aeropuertos sin poder viajar. Pero sobre todo quiero dar mi soporte y el de todos los indigentes de la Chabola a los controladores aereos porque están haciendo lo que tienen que hacer. ¿Quién sabe si sus condiciones son tan buenas porque se las han ganado de esta manera?

sábado, 13 de noviembre de 2010

¡QUE NO SE PEGAN!

 
En Estados Unidos tiene mucho éxito un espectáculo (importado de México) llamado WWE; World Wrestling Enterteinment.   En realidad es el famoso Pressing Catch al que en los primeros 90 eramos aficionados casi todos los niños de mi generación.   Pasábamos las mañanas del domingo en casa viendo las últimas hazañas de Hulk Hogan, El Último Guerrero, El Hombre del Millón de Dólares...  Y luego comentándolas e imitándoles cuando nos veíamos en la plaza.   Porque en aquella época los chavales todavía nos juntábamos para hacer cualquier cosa que se pudiera hacer en la calle. Todavía no teníamos consolas.

      Durante años le perdí la pista al Wrestling.   Ya en mi adolescencia dejé de consumirlo, entre otras cosas porque me hice mayor y empecé a sospechar el fraude.   Que en realidad los bestiajos que competían en el ring, que se agarraban del bañador y de los cabellos (como decía Héctor del Mar), que se hacían “sillitas eléctricas” por turnos, no lo hacían de verdad. Los mayores en el barrio decían con toda seguridad -“¡que no se pegan!”.   Mis amigos y yo no queríamos creerlo, pero la duda ya estaba ahí.   Ya no pude ver el Pressing Catch de la misma manera, y rápido perdí todo el interés.
      Hasta que hace unos días fui con Martín el Suicida a un bar para tomarnos un carajillo de Amazonas. Nos sentamos en una de las mesas que estaban frente a la enorme pantalla plana que presidía la sala y en la que estaba puesto uno de éstos espectáculos de lucha libre americana. No reconocí a ninguno de mis ídolos de tardoinfancia, pero me gustó volver a ver el show, y al afinar un poco el oído descubrí a.... ¡Hector del Mar! ¡Todavía continúa locutando el show de la lucha libre americana! Así que durante un rato no pude apartar la vista del televisor volviendo a mi infancia, ajeno a las historias que Martín me contaba.
Había dos equipos diferentes, que estaban en el ring frente a frente. Eran 7 por bando y estaban siendo presentados por un speaker-showman.   Todavía no habían comenzado las hostilidades.   Los luchadores iban eligiendo uno a uno con qué luchador del equipo contrario querían pelear.   Se lanzaban brabuconadas unos a otros, arengaban al público que llenaba el estadio -al menos unas 20.000 personas con sus grandes dedos de espuma - y éste a su vez animaba enfurecido o abucheaba, ya se tratase de su guerrero favorito o del malo de la película.   El pressing catch es un culebrón, en el que cada luchador da vida a un personaje con unos rasgos muy definidos en su carácter y personalidad. Hay buenos y malos, nobles y fanfarrones, skizos, inteligentes, ingenuos, vanidosos...
      
    Cuando han acabado de elegir rivales empiezan a pegarse. O mejor dicho, a hacer coreografías y movimientos espectaculares en el aire y en el suelo. Porque, ahora sí lo se, los luchadores no se pegan de verdad. Ya de antemano se sabe quién va a ganar o perder cada pelea. Como pasa en los culebrones hay un equipo de guionistas que decide lo que va a pasar, y los luchadores-actores simplemente lo representan.
      Lo más curioso de todo es que el público también sabe que todo es un show, que está pactado y que no existe competición real entre los luchadores.   Conocen el secreto, pero actúan como si no lo supieran.   Animan y gritan para que su favorito gane.   Me recuerda a cuando mis padres me llevaban al Retiro de pequeño. Allí hacían un guiñol y todos los niños nos sentábamos en el suelo a ver lo que pasaba en el teatrillo mágico.   Llegaba siempre un momento de climax en que el personaje bueno nos hablaba de frente a los niños y por detrás aparecía el malo con un garrote. Los niños gritábamos, tratando de avisar al héroe de que estaba en peligro. El villano se acercaba más, amenazante, y el bueno seguía sin darse cuenta de nada. Y los niños nos volvíamos locos. Cuidado!!!! Que está ahí!!!! Date la vuelta!!!!! Y al final se la daba. Y el bien vencía al mal. Estaba escrito.

      Pues lo mismo vi en el público yankie. No les importa que todo lo que están viendo sea un fraude (a nivel competición).   Es un espectáculo del que todos forman parte.   Los luchadores, los personajes que pululan alrededor del ring y que no pelean pero tienen su papel en la historia, los comentaristas (Hector del Mar narra los combates como si fueran de verdad, como si hubiera una competición y lucharan por un preciado cinturón mundial). Es como cuando te haces mayor y descubres que los reyes son los padres. Y ellos saben que tú lo sabes. Pero nadie dice nada.   No se da la vuelta a las cartas, y durante los años siguientes se continúa haciendo el mismo ritual.   Todos esperamos a que los demás se acuesten para ponerles los regalos en el salón. Queremos continuar la magia, aunque sepamos que es mentira.

¿Cuantas diferencias hay entre las dos fotos?


Solución: UNA. La primera foto es un miting del PSOE y la segunda un show de Pressing Catch
 

¿Y tú con quién vas?
      Cuando llegué a la chabola me puse a pensar en lo que había visto. Me trajo a la cabeza un espectáculo que tenemos en España y al que todos asistimos, nos guste o no, y en el que casi todos tomamos partido, nos guste o no. Y en el que muchos participan, sin saber que, como sucede con el Pressing Catch, es mentira. Es el Show de la política de los políticos.   El culebrón de lo que pasa en el parlamento.   El equipo rojo contra el equipo azul.   Con los mejores luchadores de cada uno frente a frente en el ring, diciendo frases ingeniosas y poéticas, echándose cosas en cara, amenazando con arrasar al rival en las siguientes elecciones. Rubalcaba VS Cospedal. Zapatero VS Rajoy.     A veces en solitario, a veces por equipos. Ahora el PP ha castigado mucho a Zapatero, entonces aparece Rubalcaba en la esquina pidiendo el relevo, y en cuanto recibe la palmada sale al centro de la lona a batirse el cobre.

      Todos los medios de comunicación que, como si fueran Hector del Mar & Co., aparentan neutralidad (unos lo hacen mejor que otros) y retransmiten las hostilidades como si de una lucha se tratara. Dan voz a unos o a otros, les entrevistan, analizan la jugada, se posicionan, hacen conjeturas...... Y ahí queda todo. Unas elecciones ganan unos y otras las ganan otros. Y todo sigue igual.

      Vuelvo a recordar a los mayores de mi barrio cuando decían ¡¡¡Que no se pegan!!! Y qué razón tenían.

      Los ciudadanos, los votantes, quedamos reducidos a meros espectadores del show. Vemos por la tele lo que dicen, escuchamos las tertulias de la radio comentando la jugada, y leemos en los periódicos como cada uno defiende a su luchador favorito. Somos como el público del Pressing Catch, pero con la diferencia de que nosotros nos lo creemos. Pensamos que la política es eso. Que ser de izquierdas es ser del PSOE y ser de derechas del PP, como el que se hace hincha del Madrid o del Barça. Y nos decepcionan, porque a diferencia del pressing Catch, el espectáculo que nos brindan es nefasto; soporífero. Y a los jóvenes les aburre tanto que no quieren saber nada de ella. Tal vez sea eso lo que pretenden. Que hagamos el siguiente razonamiento:
La política es lo que veo en la tele – Lo que veo en la tele me aburre mucho – La política me aburre mucho – No me intereso por la política.

      Pero nos interese o no, cada cuatro años, nos conceden la oportunidad de votar, y entonces muchos de esos jóvenes y mayores que han llegado a la conclusión “paso de la política” agarran su DNI, van al colegio electoral y no dudan en ejercer su derecho. Vamos a practicar democracia – piensan- porque si no votas luego no te puedes quejar (JA!). Y entonces, sin saber nada de política, votan a su político – luchador – actor favorito, para que durante los siguientes cuatro años dirija gran parte de su vida.

      ¡Mande un sms al 666 con la palabra clave Gobierno mas el partido que desean que gane! Y así los espectadores podemos opinar. Decidir qué luchador nos ha gustado más, quién dice la frase más ingeniosa, quién parece más campechano, quién tiene más comentaristas amigos en los medios de comunicación............... Pero por favor, no traten de hacer política. Eso déjenselo a los que saben. Confíen en ellos, que trabajan por su bienestar.

      Quien quiera seguir asistiendo al show, que lo haga, faltaría más. Pero por lo menos que sepa que no se pegan. Que todo es mentira. Que la democracia es un concurso de la tele. Y como dijo el Príncipe Vagabundo, nada cambiará mientras no tumbemos las antenas.